lunes, 9 de febrero de 2015

LOS TIPOS DE TEXTO SEGÚN MARÍA

Texto narrativo:

Me encontraba sentada a la sombra de un árbol cuando se me ocurrió una idea: me haría abogada, o mejor, profesora. Pero también quería ser veterinaria o enfermera. Pero a mi difunta abuela le dije que sería cirujana. No sé qué hacer.

Me levanté, pero al instante me arrepentí, puesto que era una tarde muy calurosa de julio. Tenía que decidirme ya, pero ¿a qué? Me volví a sentar cuando a lo lejos vi que llegaba Aarón, mi incomparable compañero de infancia y juegos. Vi que me sonreía y le respondí con la mayor sonrisa que mi dolor de cabeza me permitía y se sentó conmigo. Así transcurrían días, meses y años de nuestras vidas. Ambos teníamos la misma duda: ¿qué seríamos? ¿Qué podemos estudiar?


Él me comprendió e inmediatamente me obligó a ponerme en pie e ir hacia el río. Caminar despejaba mi mente. Por fin lo vi todo claro: sería economista. Había conseguido definir mi futuro. Y le regalé una sonrisa a Aarón.


Texto descriptivo:

Aarón: es un chico de 17 años y mejor amigo de la protagonista. Es alto y fuerte. Es moreno y de ojos verdes. Su pelo es castaño y suele llevarlo despeinado. Es un chico sencillo y alegre, simpático y amable a veces.

Elena: es la protagonista de la historia y mejor amiga de Aarón. Es de alta y delgada. Es morena y de ojos castaños a juego con su pelo que es castaño también. Es una chica optimista y alegre que trata de ver siempre la parte alegra de la vida. Es inteligente y sencilla.


Texto dialógico:

Me encontraba sentada a la sombra de un árbol cuando se me ocurrió una idea: me haría abogada, o mejor, profesora. Pero también quería ser veterinaria o enfermera. Pero a mi difunta abuela le dije que sería cirujana. No sé qué hacer.

Me levanté, pero al instante me arrepentí, puesto que era una tarde muy calurosa de julio. Tenía que decidirme ya, pero ¿a qué? Me volví a sentar cuando a lo lejos vi que llegaba Aarón, mi incomparable compañero de infancia y juegos. Vi que me sonreía y le respondí con la mayor sonrisa que mi dolor de cabeza me permitía y se sentó conmigo. Así transcurrían días, meses y años de nuestras vidas. Ambos teníamos la misma duda: ¿qué seríamos? ¿Qué podemos estudiar?

Él me comprendió e inmediatamente me obligó a ponerme en pie e ir hacia el río. Caminar despejaba mi mente.

     -          ¿Qué podemos hacer Aarón? – pregunté yo
     -          Esperar y pensar en lo que disfrutamos haciendo- me dijo.
     -          Eso intento, pero llevo tanto tiempo esperando que no sé si llegará alguna vez.
     -          Piensa… ¿Qué te apetece ser?
     -          No lo sé… muchas cosas Aarón.
     -          Ah… piensa… ¿qué ha sido de esa chica optimista?
     -          Sigue aquí pero… ¿Te curé bien la herida del otro día?
     -          Perfectamente. Ya ni me duele.
     -          Menos mal. ¡Espera! ¡Ya sé! Seré doctora.

Por fin lo vi todo claro, mi futuro ya estaba resuelto: sería doctora. Había conseguido definir mi futuro. Y le regalé una sonrisa a Aarón y me contestó con otra.

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